Danza de la Muerte

Sábado 2 de julio - 22:15 horas

Lugar: Plaza del Arcipreste

 

GRUPO COMPLUTENSE DE DANZA ESPAÑOLA

Presenta:

La danza de la Muerte

Dirección:

Emma Sánchez Montañés


Comentario general

            La Danza de la Muerte no es propiamente una “danza”, al menos en sus orígenes. Según Víctor Fuentes, uno de los principales investigadores del tema, no se conservan partituras originales relativas a la “danza”, aunque en la iconografía medieval y renacentista, la fiesta de la muerte aparece siempre con músicos, en ocasiones esqueletos, tañendo diferentes instrumentos. Sí se conservan textos antiguos, como el Manuscrito de El Escorial.

            Lo más probable es que la Danza de la Muerte fuera lo que hoy se denomina con un barbarismo: una “performance”; una representación escénica en la que confluyeran muchas artes escénicas, la oratoria, el teatro, la música, la danza, el atuendo, con el objeto de lograr un conjunto escénico iconográfico con la finalidad de enseñar, de adoctrinar a la gente, de recordar que la muerte está ahí, es el fin inevitable, que a todos llegará, tarde o temprano. Es la escenificación de los repertorios iconográficos, muchas veces terribles que se encuentran en las iglesias románicas, góticas… con la misma función: asustar, avisar, conducir a la gente por el “buen camino”.

            Es una representación escénica que se encuentra en todos los países europeos de raíz cristiana. En la primitiva danza de la muerte solamente figuraban varones; estamos situándonos en los siglos XIII, XIV, XV… cuando los hombres eran los depositarios de las funciones y las dignidades sociales. Del siglo XV se conservan representaciones en las que la Muerte invita al papa, al emperador, al noble, al jornalero, al monje, al niño, al loco… Pero Johan Huizinga nos recuerda, en su Otoño de la Edad Media, que había también danzas de mujeres. Pero en ese caso y al encontrarse las mujeres reducidas fundamentalmente al ámbito doméstico, con pocas excepciones -reina, dama-, generalmente aparecían en la danza representaciones de las sucesivas fases del ciclo vital femenino: doncella, amada, novia, recién casada, preñada…

 

La propropuesta del Grupo Complutense de Danza Española

            Intentando, dentro de las posibilidades del Grupo Complutense de Danza Española, la mayor rigurosidad posible, se ha diseñado una representación, de carácter necesariamente femenino, en el que se mezclan tanto personajes que representan estamentos sociales, como las fases de la vida de la mujer, en algunos casos ambas; y además nos adentramos también en la representación de pecados capitales, como la lujuria, la soberbia, la avaricia, la envidia, la pereza, que también se encuentran en el trasfondo de la Danza de la Muerte.

            Los personajes aparecen en parejas contrapuestas, como parece haber sido la regla en las representaciones tradicionales. Como se trata de bailarinas, cada aparición irá acompañada de una música tradicional extraída de diferentes Cancioneros como el de Palacio, el de la Sablonara, y otros varios, siempre en forma de danza que será bailada por cada pareja y con la Muerte. Las músicas y las coreografías serán diferentes y representativas de los personajes que se interpretan. Los textos se han extraído fundamentalmente de dos fuentes: el Manuscrito de El Escorial, el único texto conservado, aunque tardío, de una Danza de la Muerte y dado que nos encontramos en Hita, del Libro de Buen Amor.

 

Los poemas y los bailes

La Muerte: Elena Padilla.

(Poemas I y VIII del Códice de El Escorial)

Música: “Pues no te duele mi muerte”. Cancionero de Palacio.

 

Las dos doncellas: Elvira Fernández y Ángela Martínez

Estos personajes aparecen a veces hasta en las danzas masculinas. Representan la vanita vanitatis medieval, lo falaz de la belleza. Pero también la frivolidad y la pereza.

(Poema IX del Códice de El Escorial)

Música: “Pues que ya nunca nos veis”. Fragmento. Cancionero de Palacio.

 

La religiosa y la meretriz: Belén López y Nuria Carrascosa

Representan la virtud, la aceptación resignada de la muerte y la lujuria, el pecado carnal.

Para la religiosa:

(Poema LII del Códice de El Escorial)

Música de la religiosa: “Ay triste que vengo” II. Cancionero de Palacio.

Para la meretriz:

(Libro de Buen Amor: 257)

Música de la meretriz: “Gallarda”.

 

La reina y el ama fiel: María José Feito y Rebeca Rubia.

            La reina encarna el poder, la soberbia. El ama representa la servidumbre, la humildad, la fidelidad hasta el final.

Para la reina:

(Libro de Buen Amor: fragmentos de 230 y 233)

 

Para el ama:

(Poema XXXIV del Códice de El Escorial)

Música: “Baja Danza Velours”.

 

La rica comerciante y la labradora: Gema Jurgszat y Estrella Moya.

La rica representa la riqueza y la avaricia, la labradora el trabajo duro, la pobreza.

Poema para la rica:

(Poema XXXVIII del Códice de El Escorial)

Para la labradora:

(Poema L del Códice de El Escorial)

Música: “Tourdion”. Fragmento.

 

La joven hermosa y la vieja fea: Belén Pomares y Ana Piqueres.

            La hermosura es también la frivolidad, la inconstancia. La vieja encarna también la envidia, el sufrimiento.

Para la hermosa:

(Libro de Buen Amor: 168 y 169)

 

Para la vieja envidiosa:

(Libro de Buen Amor: fragmentos de 276 y 200)

Música: Branle de l’officiel.

 

La niña y la loca: Cristina Matienzo y Ángela Martínez

            Ambas representan la inocencia total, una por su edad, otra por su estado mental.      

Para la niña:

(Poema III del Códice de El Escorial)

Para la loca:

Libro de Buen Amor: 273)

Música: “Saltarello”. Fragmento. Cantigas 77-119 de Alfonso X El Sabio.

 

FINAL

Lo que dice la Muerte a los que non nombro: 

(Poema LXXVIII del Códice de El Escorial)

            Desfile procesional cruzando la escena encabezado por la Muerte triunfante, enarbolando la guadaña.

Música: Libera me, Dómine. Responso gregoriano.

 

Investigación, adaptación, selección de textos y de músicas, organización y dirección:

Emma Sánchez Montañés

Directora artística del Grupo Complutense de Danza Española